• 30 septiembre 2020

¿Cuál es la situación forestal de Bizkaia?

Asumiendo la dificultad del asunto, vamos a intentar hacer comprensible la realidad forestal de nuestro territorio, desgranando algunos elementos que habitualmente desconocemos o normalizamos, sin reparar en la relación que tienen con temas que nos afectan profundamente. No se trata de opiniones, son datos y/o hechos objetivos y probados mediante la utilización del método científico. Al final os reseñamos varios enlaces, para quienes queráis profundizar un poco más.

Una cuestión previa a tener en cuenta sobre los bosques

Si dejamos de intervenir en una parcela, en un pedazo de tierra, y permitimos que ésta evolucione espontáneamente, ¿qué ocurriría? Imaginemos que partimos de una pradera gestionada durante décadas por una familia ganadera. Este año 2020, la pareja ha llegado a la edad de jubilación y le ocurre algo habitual en nuestros días: sus hij@s no quieren seguir con la actividad y tampoco hay vecin@s u otras personas que tengan interés en hacerlo. Como resultado, se interrumpe la gestión que se hacía y la parcela empieza a cambiar. El primer año, se verá un poco desmadejada, con la presencia de plantas secas entre la hierba verde; posteriormente empezarán a aparecer zarzas y algunos arbolillos de especies pioneras (sagatxa-sauce, urkia-abedul, por ejemplo) y/o especies secundarias (lizarra-fresno) y quizás de especies maduras (aretza-roble); un poco más tarde, la parcela estará totalmente ocupada por una densa capa de zarzas que puede llegar hasta los 2-3 metros de altura, de la que sobresalen las puntas de jóvenes árboles de diferentes especies; el siguiente paso está marcado por la apertura de las copas de los árboles, que empiezan a sombrear las zarzas, de forma que éstas pierden el protagonismo que tenían en la parcela: van perdiendo vigor y altura; en pasos siguientes va aumentando la edad, el grosor, la amplitud de copa de los árboles que permanecen, así como la distancia de separación entre ellos; los árboles que no permanecen vivos se incorporan al sistema como madera muerta en pie o madera muerta tumbada.

Es decir, la evolución de la Naturaleza en el 99% de las tierras de Bizkaia lleva a los bosques: bosques de frondosas, principalmente, caducifolias en su mayoría, aunque también tenemos formaciones dominadas por las perennifolias, como son los artadis (encinares). Los bosques son los ecosistemas en los que dominan los árboles. El ecosistema es el conjunto formado por el medio natural junto con toda la comunidad de organismos que lo habitan.

Así que, en ese 99% de nuestras tierras, podemos decir que los bosques son la expresión “final” del desarrollo espontáneo de la Naturaleza, su máxima expresión: en ellos los suelos adquieren su mayor desarrollo; la biodiversidad alcanza las cotas más altas, el ciclo del agua, su mayor eficiencia…

 

Los bosques y la salud

Diferentes estudios científicos, avalan, que estar en contacto con la Naturaleza, beneficia al bien estar de las personas. Por ejemplo, pasar tan sólo 20 minutos en un bosque hace que disminuya el cortisol (hormona del estrés) y se regulen la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

La actividad no, exige gran dinamismo: tan sólo con sentarse o pasear tranquilamente, a partir de los 10 minutos, comenzará a bajar dicho nivel de cortisol. Y si frecuentamos un espacio natural, con estancias de 20 a 30 minutos, al menos tres veces por semana, empiezan a notarse beneficios estables en nuestra salud. En concreto, en relación con la salud mental, el impacto, es claro, ya que mejora el funcionamiento cognitivo (memoria y atención). Otros estudios, indican, que, en el caso de niños y niñas, un contacto importante con la Naturaleza durante sus primeros años de vida, favorece su imaginación, su creatividad y su aprendizaje.

Tras vivir un periodo de confinamiento como el reciente, cada vez más personas, hemos tomado conciencia de lo valioso que es dar un paseo por el bosque. Durante este episodio, hemos comenzado a mirar con otros ojos esas manchitas de bosque autóctono ubicadas en nuestro entorno inmediato.

 

¿Dónde podemos encontrar estos bosques autóctonos?

Realmente es complicado dar con ellos en Bizkaia. Es una pena y ojalá que consigamos cambiar esta realidad. En Navarra, Cantabria o Asturias, sin irnos demasiado lejos, hay buenas muestras del aresti o robledal. Este tipo de bosque es el que mayor representación tendría de forma natural en Bizkaia y, sin embargo, hoy por hoy, se reduce a hileras de árboles entre parcelas o a masas de reducido tamaño y de corta edad. Además, estas formaciones están muy alteradas por la presencia de especies exóticas invasoras, entre las que destaca la Robinia Falsa Acacia (Robinia pseudoacacia).

Por otra parte, incluso fuera de Bizkaia, es muy difícil encontrar bosques que evolucionen libremente, bosques en los que podamos aprender la tendencia espontánea de los mismos. Podemos citar la joya del Cantábrico: la Reserva Integral de Muniellos, en Cangas de Narcea, Asturias, que lleva varias décadas de historia sin intervenciones humanas. El resto de masas que podemos encontrar en el ámbito de la Península Ibérica son, mayormente, masas muy manejadas o masas jóvenes. Incluso la, tantas veces mentada, Selva de Irati es una masa forestal gestionada para la extracción de madera. Nos sirve eso sí como ejemplo de que hay formas de producir diferentes de los monocultivos de especies exóticas.

 

¿Cómo ha evolucionado el aprovechamiento de los arboles?

El uso y manejo de nuestros montes, ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Los monocultivos no son algo nuevo. Urkiola por ejemplo debe su nombre los abedules (urki), que plantaron los monjes que habitaban el monasterio allí ubicado. La vegetación potencial de ese espacio concreto de Urkiola estaría a caballo entre el robledal (aresti) y el hayedo (pagodi).

El principal retroceso de nuestros bosques se produjo en la segunda mitad del siglo XIX, para abastecer la industria del hierro, la naval y la construcción. Posteriormente, tras la Guerra Civil, y de forma tardía en el marco europeo, se desarrolló la industrialización, que provocó una migración masiva de hubo migración los caseríos a las ciudades. Las familias se orientaron al trabajo en las fábricas, de forma que miles de hectáreas ocupadas hasta entonces por las tierras de cultivo y los pastos quedaron libres y fueron progresivamente ocupadas por los cultivos de pino de Monterrey, California (Pinus radiata). Su rápido crecimiento en esta primera generación y los altos precios de mercado permitieron una rentabilidad muy ventajosa, que hizo que se le bautizara como “el oro verde”.

Sin embargo, a  medio plazo hemos comprendido que estos monocultivos, a diferencia de los bosques de hoja caduca, que en otoño contribuyen al enriquecimiento del suelo al aportar toneladas de hojas por hectárea, extraen la materia orgánica del suelo pero aportan poco y de baja calidad. Por esta razón, poco a poco, han ido retrocediendo la potencia y la fertilidad de los suelos, de forma que la nutrición e hidratación de los pinos cultivados se ha ido alterando. Esto explica las crisis de salud sucesivas causadas por la procesionaria y por distintos hongos, de las que, sin duda, la principal es la crisis provocada desde 2018 por la “Banda Marrón”.

Además de ser una especie foránea importada de una región de clima mediterráneo, debemos tener en cuenta la forma de gestión asociada al Pino de Monterrey. Esta se basa en la creación de masas homogéneas de dicha especie, de individuos de la misma edad, en las que se elimina el sotobosque y que, tras la realización de claras y podas de calidad, se cosechan mediante una “tala a hecho”, es decir, una tala total. En estas tareas, además, debemos tener en cuenta que es habitual la apertura de pistas y la cosecha y preparación del terreno con maquinaria pesada.

Y recordemos: tenemos un territorio marcado por las altas pendientes y por capítulos de fuertes lluvias. Todo esto hace que cuando veamos nuestros ríos, marrones, bajar hacia el mar nos preocupemos: en efecto, disueltas en el agua se van las partículas de la capa superficial de nuestros suelos, la que está implicada en la fertilidad de los mismos. Sólo un dato más: estos suelos pardos fueron formados durante miles de años por el aporte periódico de esa hojarasca de los bosques caducifolios. Su destrucción puede ser un proceso muy rápido pero no lo será su recuperación.

 

Cuál es la situación actual en Bizkaia

 

Para describir la realidad forestal de Bizkaia vamos a ponerle cifras, según el Inventario Forestal del 2019, hay 130.452 hectáreas de superficie forestal arbolada, que supone el 58,9% de la superficie total del territorio. El 23,8% de la misma es de propiedad pública.

Un primer dato que destacamos a partir de estas cifras: casi un 24 % de la tierra forestal es de titularidad pública. Pues bien en torno al 70% de estas 31.000 hectáreas (de terrenos municipales y terrenos patrimoniales de la Diputación) están actualmente ocupados por monocultivos de pinos y eucaliptos, a pesar de que la Norma Foral dice, en relación con los Montes de Utilidad Pública, que serán repoblados preferentemente con especies autóctonas.

Una pregunta nos surge a partir de esto: en una dinámica de precios a la baja y de dominancia apabullante de esta forma de producir madera de forma intensiva y alejada de la Naturaleza, ¿de verdad hace falta que las administraciones públicas pongan más madera encima de la mesa? ¿Debe lo público fomentar y apoyar (mediante las ayudas forestales) una forma de producir que tiene daños profundos en los suelos, en la biodiversidad, en el ciclo del agua y en el clima? ¿No debería lo público fomentar la innovación y la diversificación de la producción forestal hacia formas cercanas a la Naturaleza, que se demuestran rentables en otros territorios?

El Cambio Climático, la extinción de especies y el empobrecimiento de nuestros suelos forestales son problemas muy serios; y plantar vástagos del árbol de Gernika desde Kenia hasta Auschwitz no los va a solucionar.

Por otra parte, después de una vivencia como ha sido el confinamiento por el COVID 19, debemos gritar alto y claro que:

–  Nuestra biodiversidad, nuestras condiciones topográficas y la situación de parte de nuestros suelos así como la situación de  nuestra biodiversidad, demandan una Red de Bosques de Conservación diseñada con sentido a lo largo de nuestro territorio.

–  Existen masas boscosas basadas en las especies autóctonas que producen madera de calidad evitando las talas totales y que, a la par, también permiten la recuperación y/o desarrollo de los elementos anteriormente descritos (suelos, biodiversidad y clima), además del disfrute por parte de las personas. Se trata de los Bosques Productores Cercanos a la Naturaleza.

Lo anterior es el resumen de la propuesta Kolore Guztietako Basoak, planteada hace más de 3 años y que cuenta con la adhesión de más de 180 elkartes, asociaciones profesionales (como la asociación de guardas o el Colegio Oficial de Biólogos), departamentos de la EHU-UPV, así como profesores de varias universidades y personalidades de la cultura.

Este documento propone la reorientación hacia este tipo de bosques de los terrenos públicos, así como la elaboración de una nueva línea de ayudas que favorezca el impulso de los mismos por parte de personas propietarias de terrenos forestales.

Cuando las personas se acercan a esta alternativa, plasmada en varias parcelas modelo, se ilusionan con ella. Desgraciadamente, en cuestiones forestales, los tiempos son muy largos y las inercias muy fuertes. Por esta razón, es muy importante abrir y fomentar un debate social en el que participe el mayor número de personas.

 

Videos:

Landaketetatik basoetara – De plantaciones a bosques:

 

El árbol de Gernika olvidado entre pinos y eucaliptos:

 

Y además, podemos ver una tendencia

Efectivamente, además de lo dicho anteriormente, y ante la crisis de la Banda Marrón, cientos de parcelas talan sus pinos y plantan eucaliptos. Los procesos descritos para los monocultivos en general, y que hemos comprendido en Bizkaia con los pinos en particular, se agravan en el caso de los monocultivos de eucaliptos.

Mientras los representantes de Baskegur defienden una gestión responsable de los cultivos de eucalipto, lo cierto es que, aquí, se gestionarán de la misma forma en que se gestionan en la Marina de Cantabria, de Asturias o de Galicia: cultivos exclusivamente de Eucaliptus globulus, en los que no se  realiza trabajo alguno, salvo la plantación y la cosecha, realizada mediante una tala total a los 14-15 años.

Como veis, se multiplica por dos o dos veces y media la frecuencia de realización de estas talas totales. Eso es posible porque el ritmo de crecimiento también se acelera, a la par que aumenta también la tasa de extracción de nutrientes del suelo. Sin embargo, las hojas de los eucaliptos se defienden frente a los herbívoros con sustancias químicas que, una vez que caen estas hojas al suelo, impiden su degradación por parte de hongos y bacterias.

Es por esta razón que se acumulan secas en la superficie del suelo y que interrumpen el ciclo de los nutrientes. Si extraen nutrientes de forma muy elevada y, sin embargo, su aporte está impedido por esas sustancias bactericidas presentes en sus tejidos, la ecuación  es fácil de resolver: los suelos van agotándose en nutrientes, el complejo humus-arcilla va desapareciendo así como ocurre con la capa de materia orgánica superficial. Todo esto supone la compactación y el empobrecimiento de los suelos, la reducción de la cantidad y diversidad de organismos que viven en ellos y sobre ellos, así como la liberación de elementos químicos tóxicos, que el eucalipto resiste pero que no resisten numerosos organismos vegetales, animales o fúngicos autóctonos.

De forma que el suelo deja de ser esa capa esponjosa que regula el ciclo del agua, que acumula nutrientes y que se renueva a partir de la hojarasca de los árboles que crecen en él. Cuando llegan las lluvias, el agua apenas es captada por aquél, de forma que las aguas van mayormente ladera abajo, provocando más erosión y más empobrecimiento de los suelos.

Los acuíferos se recargan insuficientemente, de forma que no es raro que desaparezcan las fuentes, disminuya el cauce de arroyos y ríos y que municipios que nunca tuvieran problemas de abastecimiento estén con cortes de agua.

Por otra parte, en el balance económico del eucalipto, que mantiene privadas las ganancias pero externaliza (y por tanto hace públicas) las pérdidas, no es raro que  resulte el más rentable actualmente. No sólo eso, además cuenta con subvenciones en el marco de las ayudas forestales para numerosas tareas culturales (exceptuando la plantación).

Pero, ¿qué sería, por ejemplo, si, al igual que se valora el consumo de agua de un restaurante y se le cobra su tasa correspondiente, los municipios, que sufren recortes por el consumo de los cultivos presentes en las cuencas, decidieran cobrar una tasa a estos cultivos?  Es decir, si empezamos a revertir ese proceso de externalizar todo lo que no son ganancias, es posible que las cifras de rentabilidad cambien. Por ejemplo: deberíamos valorar la destrucción y los futuros costes que conllevará la recuperación de nuestros suelos, de nuestra biodiversidad o los daños que podrían provocar los fuegos (materiales y personales).

No nos engañemos: no existe gestión responsable de esta especie, es pan para hoy hambre para mañana o, como dicen en mi pueblo, es peor que vender el coche para comprar gasolina.

Sería muy triste que nos echáramos en brazos del eucalipto sin entender lo que ha ocurrido con el pino. Especialmente en el momento histórico en el que niveles de educación más altos tiene nuestra sociedad, que acelerará la compactación  y empobrecimiento del suelo, los problemas de abastecimiento de agua para núcleos de población cercanos y que representarán un auténtico problema de seguridad para los caseríos núcleos de población cercanos.

En el verano de 2017 vimos arder Galicia y Portugal, vimos morir decenas de personas, en un territorio con una densidad bajísima de población. En el debate forestal hemos de tener en cuenta el asunto del fuego. Sabemos que el eucalipto es un árbol que favorece el avance del fuego, ya que no sucumbe ante él pero sí elimina a gran número de competidores. Investigaciones recientes en registros de polen, demuestran que las especies de eucaliptos tenían un papel mucho más modesto en el continente australiano antes de la llegada de los humanos; sólo a raíz de la llegada de nuestros congéneres, y de su utilización del fuego como herramienta para abrir el territorio, las distintas especies de eucaliptos alcanzaron el protagonismo que conocemos actualmente.

Las especies de árboles autóctonas sin embargo ayudan al enriquecimiento del suelo y toda la biodiversidad (incluidas las personas) ya que el uso que le demos a la madera de los árboles, también marcará la autenticidad de llamarlo sostenible o no. Incluida su forma de extracción, no es lo mismo una tala total (a hecho) que ir seleccionando determinados árboles para diferentes usos que prevalezcan en el tiempo.

Un estudio científico realizado recientemente en Galicia, compara parcelas donde está plantado eucalipto frente a otras con bosque atlántico. Su resultado determina que la biodiversidad de aves y plantas en el bosque autóctono es mucho mayor con gran diferencia. La vida prospera en ambiente de bosque autóctono (aquí quiero incluir las especies de aves que habitan en bosque pero no en eucaliptales). Sin embargo en el bosque de eucalipto en cuanto a plantas no favorece la generación de sotobosque, debido a sus altas necesidades hídricas, carencia de sombra, hace que prosperen especies de plantas invasoras tales como el tejo, plumero de la pampa y falsa acacia.

Lo comentaba antes en primer párrafo, cualquiera que hayamos dado un paseo por zona donde hay ambas opciones la diferencia es abismal, no hay color.

https://youtu.be/63g-FB8shwI

¿Entonces, qué otras opciones hay para parcelas forestales arboladas?

Del 23,8% de la superficie forestal arbolada es pública. Sería interesante darle otros usos diferentes a los monocultivos, como por ejemplo un aprovechamiento de los recursos del bosque de otra forma absolutamente sostenible. Un ejemplo lo tenemos en Irati, donde el aprovechamiento de la madera es respetuoso con la biodiversidad y sostenible, se obtienen ejemplares de los hayedos, sin necesidad de dejar el terreno a cero, siempre hay bosque con árboles autóctonos que se va recuperando constantemente. Al tener más bosques autóctonos cerca de donde viven las personas, quien lo desee, podrá beneficiarse del reporte positivo para su salud. Esta es otra de las reflexiones que podemos hacer tras el confinamiento. Existen otras formas de dar uso a la madera de forma sostenible real, diferente a la que se ha venido haciendo en las últimas décadas.

Los tres pilares para que hablemos de madera sostenible son:

1)            Especies autóctonas, propias de este terreno, cuya madera es de mucha más calidad y resistencia, además reportan riqueza al suelo creando de forma constante un humus rico en nutrientes para las plantas. Al igual como hacemos en nuestros huertos, sabemos que si la tierra de la huerta no se enriquece al tiempo se va empobreciendo y cada vez las plantas crecen con menos brío y fuerza, además de dar peores frutos, incluso serán más susceptibles de sufrir enfermedades al crecer más débiles.

2)            La forma de explotación, la tala a hecho no lo es, ya que al talar el total de árboles queda toda la tierra al descubierto, sin protección, se termina con la posible biodiversidad existente y hasta que el bosque se recupera de nuevo pasan años.

3)            El uso que se da a la madera, una utilización sostenible real, por ejemplo para hacer muebles, casas, juguetes, piezas que pervivan en el tiempo. Para ello es necesario madera de calidad estructural. La madera de árboles autóctonos es  más resistente.  Lo que realmente es terrorífico considerar que la quema de biomasa forestal industrial es sostenible, esto se produce a diario en Glefaran. No tiene sentido quemar 300Tn de madera al día para producir una ínfima parte de energía eléctrica. El 88% del calor de la quema va a la atmósfera y además se emiten numerosas sustancias toxicas dañinas para salud de las personas y que se depositan en el entorno, por lo que a través de la cadena trófica (al alimentarse de productos que proceden de la tierra y animales) entran en el ser humano con el impacto que esto causa en nuestros organismos.

Ahora tras lo que hemos vivido, somos más conscientes que nunca. De la importancia del cuidado tanto de las personas como de nuestro entorno. Y solo disponer de zonas protegidas en Bizkaia como Urkiola y Gorbeia es, lejano, escaso  e insuficiente. Los bosques autóctonos en Bizkaia son meramente anecdóticos, esta inercia conviene que cambie por el bien de todos y todas.

Demás masas forestales (76,2%) está en manos privadas. Una cosa que debemos tener muy en cuenta, es que el precio de la madera no es el de años atrás, ya que hoy hay mucha madera de baja calidad en nuestros montes, por lo que cuanta más cantidad de madera de baja calidad tengamos plantada, su precio seguirá bajando siguiendo la ley de la oferta y la demanda. No tiene sentido seguir con esta forma de gestión forestal ya que a día de hoy el beneficio de la explotación recae en quienes compran la madera. Este sistema se beneficia de las ayudas dadas a quienes plantan eucaliptos por parte de Diputación. Las ayudas de la administración solo apoyan el modelo seguido hasta ahora, una gran partida de ellas se va en abrir pistas forestales para la entrada de maquinaria pesada para la explotación mediante matarrasa. Esta forma de explotación no ayuda a tener un futuro próspero ni para el entorno, ni en consecuencia para las personas. Por lo que las ayudas de la administración ayudarían verdaderamente cuando colaboren en seguir modelos de uso de madera que sean sostenibles realmente, colaborando en otro tipo de aprovechamiento forestal más respetuoso con el entorno.

Conclusión

Continuar con esta forma de explotación forestal basada en especies exóticas hace que el problema se agrave, y mucho, ya que cada vez hay más madera en los montes y cuyo precio es cada vez menor. Una forma de dar salida a esa madera es la quema de biomasa industrial, Glefaran impacta de forma brutal y gravemente sobre la salud de las personas que viven en las inmediaciones de Glefaran. Los efectos negativos para nuestra salud están descritos perfectamente en los informes basados en estudios científicos sobre otra planta de quema de biomasa industrial de “La Garriga” realizado por el Dr. Ferrís, además del más reciente y concreto sobre Glefaran realizado el Dr. Palacios (adjuntos en biografía).

Tras el confinamiento por el covid-19 somos más conscientes que nunca de la importancia de poner la vida en el medio y de seguir gritando alto y claro que queremos vivir con salud ahora y en el futuro. Estamos en un momento histórico, hay alternativas, las hemos visto, es clave escuchar a la ciencia (imparcial). Seamos conscientes o no, cada día que pasa corre en nuestra contra, debemos cambiar de rumbo, en definitiva todos y todas vamos en mismo barco.

 

Bibliografía:

https://guenesbizia.org/FERNANDO-PALACIOS-Informe-Glefaran.pdf

https://guenesbizia.org/JOSEP-FERRIS-Informe-Planta-Biomasa-La-Garriga.pdf

https://koloreguztietakobasoak.files.wordpress.com/2017/10/kolore-guztietako-basoak-castellano.pdf

https://koloreguztietakobasoak.files.wordpress.com/2017/10/kolore-guztietako-basoak-euskara.pdf

https://www.lavanguardia.com/natural/tu-huella/20190408/461521536728/contacto-naturaleza-20-minutos-reducir-niveles-estres-estudio-cientifico.html

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/mas-naturaleza-menos-locos-naturaleza-mejora-salud-mental_14557

https://www.euskadi.eus/mapa-forestal-cae-2019/web01-a3estbin/es/

http://www.cinirati.es/informacion-sobre-la-selva-de-irati-en-el-valle-de-salazar/presentacion/tierra-de-maderistas-y-pastores.html

http://www.euskonews.eus/0332zbk/gaia33203es.html

https://theconversation.com › es-una-buena-idea-plantar-3-000-millones-de…

. https://guenesbizia.org/glefaran-despilfarra/

. https://guenesbizia.org/particulas-contaminantes-glefaran/

Goded, S. y otros autores (2019) “Effects of eucalyptus plantations on avian and herb species richness and composition in North-West Spain. Global Ecology and Conservation, 19: e00690

Ainz Ibarrondo, MJ. (2008) “El monocultivo de pino radiata en el País Vasco: origen y claves de permanencia de un Sistema de explotación contrario al desarrollo sostenible”. Estudios Geográficos, LXIX, 265, pp 335-356, julio-diciembre 2008. eISSN: 1988-8546

 

 

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