• 30 septiembre 2020

Preguntas y respuestas

Según sus propios datos, en 2018 Glefaran generó 37.061 MWh. ¿Es mucho? No. Es muy poco.

Según el Ministerio de Industria y Red Eléctrica Española,  en España  en el año 2018 se consumieron 283.490 GWh de energía eléctrica. Si dividimos esa cantidad por los habitantes de España (46,6 millones), resulta que a cada habitante nos toca a 6,08 MWh de energía eléctrica consumida directa o indirectamente al año. En Euskadi el consumo de energía eléctrica per cápita es algo mayor por ser ésta una comunidad industrial, concretamente 8,03 MWh por habitante y año (Euskadi consumió 17.490.227 MWh y somos 2.178.048 habitantes)

Por tanto si dividimos los 37.061 MWh de energía generada por Glefaran entre los 8,03 MWh que consume cada habitante, tenemos que dicha energía generada por Glefaran llega para cubrir la demanda de  4.615 habitantes al año.

Los habitantes de Zalla (8.379) mas los de Gueñes (6.681) sumamos 15.060 habitantes.

Por tanto la energía que genera Glefaran llega únicamente para cubrir la demanda de energía eléctrica del 30,6% de los habitantes de Gueñes y Zalla, menos de un tercio.

 

También según sus propios datos, Glefaran quema entre 200 y 300 toneladas de madera AL DÍA, es decir entre 73.000 y 109.500 toneladas de madera al año. Dado que no sabemos la cantidad exacta que queman y los días exactos al año que trabajan, vamos a estimar una cantidad intermedia y redondear: Glefarán quema aproximadamente unas 100.000 toneladas de madera al año.

Dicen que queman “restos de poda”, pero es mentira, es evidente que es imposible conseguir esa cantidad de madera con “restos de poda”. Estimamos que en su gran mayoría (quizás más del 80%) son troncos de pino y eucalipto lo que queman.

Para convertir la energía calorífica obtenida en la quema de madera en energía eléctrica, se necesita una máquina térmica, que en éste caso consiste en una caldera, una turbina y un alternador.

El rendimiento o eficiencia de cualquier máquina se define como la cantidad de energía útil conseguida (en éste caso energía eléctrica) dividido entre la energía total utilizada para conseguir esa energía (en éste caso energía calorífica).

rendimiento= energía eléctrica conseguida / energía calorífica utilizada

En la combustión de un kilo de madera con aproximadamente un 20% de humedad, se generan unos 4Kwh de energía calorífica.

Según sus propios datos, en 2018 Glefaran quemó 73.234 Tm de madera y generó 37.061 Kwh de energía eléctrica. Por tanto si multiplicamos los 4KWh por cada kilo de madera por los 73.234.000 kilos de madera que Glefaran quemó en 2018, tenemos que se generó unos 294.000.000 KWh (o 294.000 MWh) de energía calorífica al año. Si Glefaran consigue 37.061 MWh de energía eléctrica al año, entonces su rendimiento es de:

rendimiento= 37.061 MWh / 294.000 MWh = 0,126 o 12,6%

¿Es posible un rendimiento tan bajo?

Sí, es posible. Hay que tener en cuenta que el rendimiento de un motor moderno de gasolina es sólo del 25-30%, es decir del 100% de energía almacenada en la gasolina, aproximadamente el 25% se transforma en energía mecánica y el 75% se pierde en forma de calor. Las leyes de la física y la termodinámica imponen éstos bajos rendimientos en las máquina térmicas.

Glefaran con sus obsoletas y tercermundistas instalaciones, de cada Kwh de energía almacenado en la madera, convierte en energía eléctrica el 12% y el resto, el 88% lo despilfarra y tira al medio ambiente en forma de calor.

Y Glefarán tiene la desfachatez de llamarse “Global Eficiency Aranguren, S.L.”

En Glefaran hasta su nombre es mentira.

Glefaran decía al principio que hacían cogeneración. Por supuesto mentían, y ahora ya lo han retirado de su web y ya no se atreven a decirlo.

La cogeneración es la generación simultánea de dos tipos de energía. Ya hemos visto que en una máquina térmica además de la energía útil eléctrica o mecánica, se genera inevitablemente una gran cantidad de energía calorífica.

En la antigua papelera, que ocupaba las actuales instalaciones de Glefaran, el calor sobrante se aprovechaba para su proceso de fabricación de pasta de papel. En todas las plantas de cogeneración se aprovecha la energía calorífica para sus procesos industriales o para la calefacción de edificios.

GLEFARAN NO. GLEFARAN TIRA AL AMBIENTE LA ENERGÍA CALORÍFICA SOBRANTE

que representa el 85- 90% de la energía contenida en cada kilo de madera y convierten en energía eléctrica aproximadamente sólo un 10-15%.

El despilfarro es inmoral, y seguramente ilegal, porque Glefaran tiene licencia para COGENERACIÓN, pero ya hemos visto que no la hace. Hace pura y dura GENERACIÓN.

En absoluto. Es un disparate y otra vergonzosa mentira.

El “District Heating” (calefacción de barrio) o calefacción urbana o Red de Calor  es aquella en que el calor (la energía térmica) se produce en una pequeña central y se distribuye por una red urbana, del mismo modo en que se hace con el gas, el agua, la electricidad o las telecomunicaciones.

No se puede comparar un District Heating con Glefarán por varias razones:

      1.- Por la CANTIDAD DE COMBUSTIBLE UTILIZADO. Cuando Glefaran o el alcalde de Gueñes intentan engañarnos comparándose con los “District Heating”, siempre se le olvida informar de la cantidad de combustible que se quema en una y otra instalación. Aunque hay District Heating con Biomasa de muchos tamaños, lo habitual es encontrase con instalaciones pequeñas que queman 100 toneladas de biomasa al año, 200 Tm/año, o 1.000 Tm/año. (Valladolid 190 Tm/año, Silleda 614 Tm/año, etc…) 

Glefaran quema 100.000 Tm/año.

Por tanto LA CONTAMINACIÓN QUE PRODUCE GLEFARAN ES ENTRE  100 Y 1.000 VECES MAYOR que la mayoría de los District Heating que funcionan con biomasa.

      2.- Por el TIPO DE COMBUSTIBLE UTILIZADO. Aunque algunos District Heating funcionan con biomasa, es mucho más habitual que funcionen con gas natural, mucho más cómodo para transportar por tuberías y mucho menos contaminante que el humo de la madera.

      3.- POR EL RENDIMIENTO O EFICIENCIA. En un District Heating, la eficiencia es del 90 o 95%. Es decir de cada KWh de energía almacenado en el combustible, se aprovecha el 95%, porque la energía útil que se busca es energía calorífica. Glefaran aprovecha y convierte en energía eléctrica útil aproximadamente el 12% de la energía contenida en el combustible y despilfarra y tira al medio ambiente el 88% de la energía en forma de calor.

      4.- Por el la relación COSTE-BENEFICIO. Donde hay una caldera, hay contaminación. Si la caldera es pequeña, la contaminación es pequeña. Si la caldera es grande, la contaminación es grande. Si el coste en términos de contaminación es pequeño y el beneficio es alto porque suministra calefacción, entonces se pueden sopesar ventajas e inconvenientes. En Glefaran el coste para 15.000 personas es altísimo en términos de salud y el beneficio para ellas es cero.

 Aquí, Jose Luis Orúe, dueño de Glefarán gana dinero y los los habitantes de Gueñes y Zalla perdemos nuestra salud.

      5.- El District Heating sustituye muchas calderas pequeñas por una grande. Sustituye muchos pequeños focos de contaminación por uno más grande. El balance debería ser menos malo en términos de contaminación. Glefaran no sustituye ningún foco de contaminación, sólo añade un foco enorme de contaminación a los habitantes cercanos.

      6.- Los District Heating se usan a menudo para cogeneración (generación simultánea de energía eléctrica y calorífica), lo que incrementa la eficiencia de los combustibles. Glefarán no hace cogeneración. Hace generación pura y dura.

Glefaran dijo al principio que iba a crear 300 empleos, pero se han quedado en unos 30 (incluidos varios familiares suyos). Otra mentira más, ¿Cuantas van?.

La actividad de Glefaran es de MUY BAJA EMPLEABILIDAD. Para echar madera a una caldera no hace falta mucha mano de obra ni muy cualificada. Además Glefaran ha sustituido otros proyectos de empresas que iban a desarrollar actividades de mucha mayor empleabilidad, por lo que el SALDO NETO DE EMPLEO ES NEGATIVO. Sin Glefaran, mucha más gente de la comarca podría estar empleada.

La baja empleabilidad y alta contaminación de Glefaran se lo tenemos que agradecer a un buen amigo de Jose Luis Orúe, (el dueño de Glefaran):  Andoni Ortuzar, el  actual presidente del Partido Nacionalista Vasco.

Andoni Ortuzar intervino activamente para que Jose Luis Orúe adquiriese en 2014 in extremis la antigua papelera Pastugren, en un proceso concursal. Fue una operación singular porque tres meses antes ya estaba decidida la venta a otro empresario guipuzcoano para fabricar pellets y astillas de madera para calefacción, pero Andoni Ortuzar, amigo de Jose Luis Orúe, pidió a los administradores que se esperaran un trimestre más, hasta que llegó la oferta del grupo Orúe. A partir de entonces ya sabemos la historia.